Las hojas de los árboles siguen en su caída vertiginosa y desenfrenada.En el camino para el colegio, Laura me pregunta porque caen las hojas.
Dudo entre la ley de la gravedad y la explicación caducifolia.
Hago una mueca mental y me acuerdo del padre de Calvin(Calvin & Hobbes).
A veces, la realidad es aburrida.
- Porque se cansan de estar ahí arriba y se tiran en el suelo.
No cola.
Me mira con la misma expresión con que me escuchó contarle quien es Papá Noel y los renos voladores.
- Bueno, cuando estás cansada no te gusta tirarte boca arriba?
- Si, pero yo soy una persona y las hojas no se cansan porque no juegan, ni van a la piscina, no?
Me rindo: Vale, se despegan de las ramas porque el frío les hace perder fuerza.
Lo acepta. Y la quiero un poco más.
La dejo en el colegio y le digo al oído: te quiero tanto como todas las hojas de la ciudad.
- Yo más, me regala una sonrisa provocadora.
Cojo la bici.
Que frío hace dentro de mi.
Me siento una hoja.
No quiero pensar.
Pedaleo.



