viernes, 12 de marzo de 2010

martes, 9 de marzo de 2010

10000 millones de pétalos.

Del cielo se soltaron 10000 millones de pétalos blancos.
Unos sospecharan que sería algún tipo de señal con explicación teológica.
Otros, sintieran sus ojos abrir de sorpresa, al constatar que, del cielo puede caer lo que uno siente por dentro y a que no sabe dar un nombre.

domingo, 7 de marzo de 2010

Esa lluvia


Como la lluvia que cae ahora mismo ahí fuera.
Empezó suave y lentamente.
Me quedé.
Absorbiendo el olor del jazmín de Invierno.
Mis hombros se empaparan, y lentamente tocó la piel, imprimiendo finas líneas líquidas en mi espalda.
Sentí como era fría cuando se apoderó de mis huesos, de mi carne, de mi sangre, hasta llegar, helada, al órgano que bombea todo el cuerpo.
La soledad es algo similar.

Cata (una mujer sabia que consigue escuchar) me dijo una vez que la lluvia era liberadora, que tenía el poder de regenerar.
Quizás sea cierto.
Quizás, solo la soledad se encarga de reponer fuerza, cuando el cansancio se adueña de todo.
Como esa lluvia, que despacio, muy despacio , repone agua en lo que se ha secado.

viernes, 5 de marzo de 2010

miércoles, 24 de febrero de 2010

"All we know"


Un viento furioso me empuja por las puertas entreabiertas de un bar.
Nina Simone llora su amor perdido por la radio, pero el primer sol de Primavera tímida ya me calentó los huesos y las heridas invisibles del desamor.

Palabras redondas que se unen hasta formar un único nudo:
El paro, la crisis, el euro.
Quiero irme y no puedo.
El hecho de no saber adonde no minimiza la intensidad del deseo.
Y no es que no quiera a Barcelona. La quiero.
Incluso bajo el sol impiedoso de los meses calientes, la invasión turística y el pretencioso tique de “ciudad fashion”, la quiero.
La quiero más por la mañana, cuando todo se va despertando.
La quiero un poco más por la noche, cuando algunos duermen y yo me zambullo entre amigos y alcohol.
La quiero.
Pero tal como con un amante, no basta con quererle y suponer que me quiere.
Tiene que hacerme sentir viva.

Vuelve Nina Simone: “For all we know, we may never meet again”...
Pero ahora no siento nada, solamente escucho su voz sin pudor.