Se fue a escalar una montaña por la tarde.jueves, 21 de octubre de 2010
Magia es actuar
Se fue a escalar una montaña por la tarde.martes, 19 de octubre de 2010
De corsarios y sirenas

Soñé con un velero y el olor de la sal.
Sentadas en la proa.
Yo te contaba cuentos de corsarios que desdeñan las leyes de los hombres, de sirenas que cambian de forma y alma por amor, de piratas que buscan su tesoro aunque sin mapa.
De estrellas de mar, en forma de corazón roto, de polvo de arena que un día fue roca.
Después cogí el timón y desperté. Lo que me rodea no es tan distinto.
El amor es un motor (la frase no es mía - Facto Delafé… ) aunque ahora no tengo ninguna intuición sobre donde me lleva.Tengo velas por motor, necesito que el viento me conduzca.
Mi velero es negro, tiene dos ruedas, me permite sumergirme, flotar y perder la mirada sin mirar a nadie, y en mí ha cambiado algo que no tiene forma, ni color, ni nombre.
martes, 12 de octubre de 2010
con viento

El viento que cruza las calles es demasiado poderoso como para resistirle tras las ventanas.
Así que salgo sin ruedas y camino pisando hojas de otoño.
El viento me barre la memoria y hace los polvos del deseo y sueño esparcirse por la realidad, por este mismo instante que pasa, hasta que no sé distinguir entre lo que vivo, todo lo que viví, toda la gente que ayudó a construirme y a quien ayudé a construirse.
Los lugares, músicas, voces, colores, emociones, palabras, sorpresas, olores, la lucha, ese otro a que llaman amor, el frío y el calor, los amigos muertos, los increíblemente vivos.
Paso por esa plaza para comprobar si aún duele, y si, duele, pero hoy el viento me recuerda quien soy. Y me quiero un poco más.
Por todas las huellas que los demás dejaran en mi y yo dejé en ellos, por toda la fuerza y amor que llevo dentro y que definitivamente sirven para algo y no quiero volver a avergonzarme de ello. No por sentir, por decirlo, por ser impulsiva, perder el orgullo, ser rechazada y por ser marciana.
lunes, 11 de octubre de 2010
atrapada

Fuera hay luz.
Todos los ojos me recuerdan los tuyos.
Me dicen que estoy en la oscuridad, presa por una mirada.
Y yo, que casi siempre he creído en mí, no entiendo porque no puedo olvidar la debilidad de la imaginación, porque siento tanto frío, porque mis pies se obstinan en llevarme por esa calle y porque no vuelvo a quererme como antes.
Sé que fuera hay luz y no entiendo nada.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Un día como este

-Que estás haciendo aquí? Me preguntó.
-Tomando valor para hacer algo importante, le contesté.
- Pero si aquí no hay nadie…
Me escuché a mi misma decirle que era más fácil tomar valor sola, pero que de todas formas aún no lo tenía. Después me despedí de el. Bajé la escalera donde un día una chincheta (clavándose en mi chancleta) decidió reírse de mí con el destino. El aire tibio de la mañana me empujó por las calles estrechas del Raval y pensé que un día como este, giraré una esquina y mis preguntas tendrán una respuesta.
martes, 5 de octubre de 2010
Reservas
sábado, 2 de octubre de 2010
Presencia

Como casi siempre en los últimos tiempos, las conversaciones importantes las tengo por teléfono. No por pereza o timidez, pero si por la imposibilidad de la presencia física. Aquellos con quien hablo profundamente, están lejos, en kilómetros.
Me llamó tarde (me gusta, porque me recuerda que hay gente despierta, pensando, y que encima se acuerda de mi), me preguntó por Laura y le conté que la estoy enseñando a leer. La primera palabra que leyó sola fue “agua”. Jamás olvidaré su expresión de felicidad orgullosa y sorprendida al descubrirse capaz de deshacer el entramado de las letras.
-Y tu? Como estás tu? Me preguntó.Es alguien que me conoce desde la época de adolescente problemática, así que el “bien, y tu?” ni cola, ni está permitido.
No me acuerdo como arranqué, pero he tendido el largo hilo de las emociones que tengo enredado. Me escuchó hasta que yo me callé por inercia.
-Tu eres fuerte- me dijo – muy fuerte, has construido muchas veces y das una cantidad de amor que hace los demás sentirse sorprendentemente vivos, porque no dejas que se vea la fragilidad romántica y hermosa que llevas dentro?
Le dije que tenía miedo del dolor y que cada vez que enseñaba la puñetera fragilidad, el efecto era dolor.
- Pues por primera vez en tu vida, no hagas nada, no enseñes nada. Descansa y para, simplemente.
Cuando colgué el teléfono, había un rastro de mi amigo por todo el piso. Como si la serenidad hubiera posado en los libros, en el suelo, en mis zapatos y en las fotos colgadas, como una fina capa, parecida a la arena del desierto después de una tormenta. Parar, dejar que la vida venga a mi encuentro y no tirarme contra ella como si fuera un luchador de sumo.
Y la ausencia se hace presencia.
