martes, 10 de enero de 2012

O que queres ver



Cada um vê o que quer ver.
Por vezes, sou uma caixa de nada , com as abas abertas e virada ao contrário.

lunes, 9 de enero de 2012

horas



Entre a hora tardía a que te esqueces de mim e os raios cinzentos que me arrancam da madrugada,
 eu sonho. 
Sonho sempre.

domingo, 8 de enero de 2012

El diente



Entre Navidad y Reyes le cayó el primer diente de leche.
De todas formas mi economía ya estaba condenada a empezar el año hecha un desastre...
A nuestra casa no viene el ratoncito Pérez, pero si la fada dos dentes(entre ratones y hadas prefiero el romanticismo de la hada portuguesa).
Su cara de felicidad después de leer la nota y descubrir el tiovivo bajo la cama fue todo un poema.
Un poema que se encargó de mandar a tomar por saco la factura del agua, el billete de metro que subió otra vez, la silla nueva de Laura que necesita mi bicicleta, ese viaje a la nieve continuamente postergado y el terror económico generalizado del 2012.
Y nada...como dicen los gallegos: nunca choveu que non escampara.
Gracias hada.

sábado, 7 de enero de 2012

La soledad de los números primos



El lector que se sumerge en “la soledad de los números primos” se deja atrapar por la culpa, la soledad, la rabia y el desconcierto que sienten otros ante la vida.
Mattia caminaba apoyando primero la punta del pie y luego el talón. Intentaba ser tan silencioso como podía, de este modo todos sus actos tendrían menos responsabilidad en la lenta y desordenada desintegración del mundo.
Alice, por la noche, comía hojas de lechuga directamente de la bolsa, porque sólo sabían a agua.
Las manos de Mattia y la pierna de Alice dejan a la vista marcas, cicatrices que terminamos buscando en nosotros. Tal vez muchas sean invisibles al ojo humano, pero siempre hay alguna que lo ha cambiado todo.

Los números primos son apenas divisibles por 1 y por si mismos y se encuentran separados entre si. Son solitarios, o como diría Mattia, sospechosos.
Mattia y Alice se mimetizan con lo que los matemáticos llaman – los números primos gemelos. Un número par entre ellos los impide de estar realmente unidos, “su verdadero destino es quedarse solos”.
Quizá por ese motivo, los dos personajes intrincadamente elaborados por Paolo Giordano poseen una complicidad latente que no logran llegar a tocar, aunque si pueden intuir.
En los dos hay traumas de infancia y la conciencia de ser muy distintos de lo que los demás aparentan ser. Pero incluso compartiendo un sentimiento de exclusión/soledad, parecen ser apenas “divisibles” por ellos mismos.
Más allá de la metáfora, Giordano enseña los bastidores de las apariencias con algunos de los mecanismos que pueden llegar a confundir al observador. Él entreabre la puerta de las dudas. Hasta qué punto la realidad que percibimos es “real” si no tenemos acceso a todos los datos? Servirá de algo detectar la herida que cambia nuestra mirada? Y la soledad? La generamos nosotros mismos en impulsos sucesivos o es una herramienta más de nuestro sistema de auto-boicot?
A la polémica sobre la calidad de esta obra, sólo puedo añadir que un libro que genera preguntas y dudas sobre nosotros no es un buen libro, es más que eso, es un libro necesario para que podamos dividirnos más que por nosotros mismos.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Mais um



Quantos mais anos passam, temos mais perguntas mas esperamos menos das respostas.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Ausência (adeus Cesária)

http://www.youtube.com/watch?v=bDZlPdXOe7M

si asa um tivesse
pa voa na esse distancia
si um gazela um fosse
pa corre sem nem um cansera

anton ja na bo seio
um tava ba manche
e nunca mas ausencia
ta ser nos lema

ma so na pensamento
um ta viaja sem medo
nha liberdade um te'l
e so na nha sonho

na nha sonho mieforte
um tem bo protecao
um te so bo carinho
e bo sorriso

ai solidao to'me
sima sol sozim na ceu
so ta brilha ma ta cega
na se clarao
sem sabe pa onde lumia
pa onde bai
ai solidao e un sina

jueves, 15 de diciembre de 2011

voamos

Sonhei que voava. Era a melhor coisa do mundo. - Disse-me quando acordou.

Ela ainda nao sabe que vai pairar sobre o chao dezenas de vezes, algumas delas contra a sua vontade.

Fingi que lhe procurava as asas e aproveitei para lhe fazer cócegas.