
La bailarina preparó el paso.
Cargó en cima de la culpa y el abandono, como si fuera un suelo de madera barnizada.
“Battement”.
La mujer de mirada sabia, esperó a que sus pies se inmovilizaran.
-No morió por tu culpa.
-No se fué por tu culpa.
-No te tocó por tu culpa.
-No te quiere , pero no, por tu culpa.
“Plié”.
La bailarina se enroscó en postura de embrión.
Metamorfosis.
Centenas de veces.
Volvió a nacer.
Acabo de abrir un blog que se llama así, te leeré compañera
ResponderEliminarGracias y bienvenida.
ResponderEliminarYa pasaré por tu baile :)